Mensaje para Soraya: Esos “emigrantes no nacidos en España” también le pagaban su sueldo!

Dicen que el debate “a cuatro” del lunes 7 de diciembre emitido por la Sexta tuvo la mayor audiencia de todos los debates políticos: 1,5 millones de personas en Catalunya y más de 9 millones de personas en todo el Estado. Sin embargo, hubieron muy pocos comentarios sobre el racismo encubierto que dejó escapar en una intervención la actual vicepresidente del gobierno Soraya Sáenz de Santamaría, y que ninguno de los otros candidatos retrucó. Sobre la mitad del debate, cuando se abordó la problemática de la emigración española, en alusión sobre todo a los jóvenes que buscan trabajo en el extranjero, Soraya Sáenz de Santamaría intentó diluir los datos diciendo: “Son personas que no han nacido en España”. Inmediatamente a unos cuantos espectadores nos retumbaron dos cosas: 1- Minimizó sin más el problema de la emigración juvenil, y 2- Peor aún, despreció sin pudor y de forma totalmente impune, a miles de personas nacidas en el extranjero que han migrado y vivido en España, y vuelto a emigrar. Fue el equivalente a decir “estos no importan” porque no han nacido en España. Soraya introdujo así, una categoría de personas diferentes a los “nacionales de origen”: “los nacionales adoptados” o inmigrantes nacionalizados, que si se van, su bienestar no importa porque según Soraya no tienen los mismos derechos si han nacido fuera. Es decir, no son “de los nuestros”, y según Soraya el Estado español no tendría el deber de protegerlos.

Como suele suceder con el racismo del Siglo XXI, los discursos y mensajes racistas suelen ser sutiles y pasan inadvertidos, aunque siguen contribuyendo a la legitimación de la estratificación social. Es decir, justifican por qué unas personas acceden a determinados recursos y otras no, y por qué unas personas valen más que otras. Tal como lo explica Taguieff, el racismo se ha metamorfoseado a punto de ser en ocasiones irreconocible. Si Soraya hubiera dicho “no importa, la mayoría de los emigrantes son negros o judíos”, se hubiese desatado un escándalo internacional. Y es que después de la Segunda Guerra Mundial, el racismo se ha condenado fuertemente y está muy mal visto, al menos en público, despreciar por ejemplo, a negros o a judíos de forma explícita. Sin embargo, en numerosas ocasiones podemos escuchar con total impunidad el desprecio a los “no nacionales”, es decir, al otro diferente, aquel que es de una nacionalidad distinta y por lo tanto también se induce que de una cultura distinta. El racismo se camufla entre los “nacionalismos” de todo tipo y los “culturalismos”. La categoría de extranjero en tanto persona “no nacional” es la susceptible de no tener los mismos derechos que los nacionales del país y por lo tanto, las personas de esta categoría tienen limitado el acceso a los recursos, lo que hace que ocupen los últimos escalafones de los estratos sociales.

Pero más allá de las concepciones filosóficas, me preguntaba si Soraya tenía alguna idea de a quién se estaba refiriendo con esto de “emigrantes no nacidos en España”:

Señora Sáenz de Santamaría: ¿Ha conversado alguna vez con algunas de estas personas? Intentaré explicarle un poquito la historia. La mayoría de las familias que han obtenido la nacionalidad española y que se han ido a su país de origen (por ejemplo, a Ecuador, Colombia, Argentina o Brasil) o bien han emigrado – han vuelto a emigrar! – a países como Francia, Inglaterra o Alemania; habían venido a España a trabajar y a buscar una vida digna durante una supuesta época de esplendor en la cual España ofrecía trabajo. Salieron de países con crisis mucho más devastadoras que la que vivimos ahora aquí, huyendo de corralitos, saqueos, inseguridad, incertidumbre, desempleo crónico y también de una guerra, como es el caso de Colombia. El neoliberalismo salvaje – esas mismas políticas de recortes y austeridad que vosotros aplicáis ahora en Europa con tanto descaro – dejaron sin trabajo a muchas de estas familias en sus países de origen. Un neoliberalismo que actuó en complicidad, mire usted que casualidad, con empresas españolas que eran dueñas del gas, de la luz y del agua en estos mismos países. Muchas de estas familias decidieron buscar un futuro en España. Hombres y mujeres en su mayoría de mediana edad con educación y estudios, se insertaron en ámbitos laborales en expansión como la hostelería, la construcción y el servicio doméstico. Quienes pudieron obtener papeles para trabajar – hoy son más de 5 millones – cotizaron a la Seguridad Social y pagaron sus impuestos. Algunos generaron más trabajo, fundaron empresas, pusieron tiendas y negocios, y muchas familias incluso adquirieron un piso mediante hipoteca. Pero la crisis trascendió también en este continente, la “burbuja inmobiliaria” tan inflada por su partido explotó y mucha gente volvió a quedarse sin trabajo. Después de una larga carrera de obstáculos, entre arduos trámites y dinero, muchas de estas personas pudieron adquirir la nacionalidad española, un instrumento jurídico que les da la opción de circular más libremente por Europa o poder volver a sus países de origen sin someterse a extorsivos planes de retorno y sin tener que pasar nuevamente por el perverso laberinto de la extranjería en el caso en que decidan nuevamente venir a España. Es decir, generaron una estrategia para salir, una vez más, de una de las tantas crisis financieras ocasionadas por el capitalismo a escala global. Mientras han vivido aquí, esta gente también ha pagado el sueldo de gobernantes como usted y se han “ganado” sus derechos en una carrera de resistencia.

No me extraña que no le importe el bienestar de estos ciudadanos y ciudadanas. Entiendo que para usted los migrantes “no nacidos en España”, de origen extracomunitario, con distintos acentos y tonos de piel, somos el chivo expiatorio. Trabajadores “kleenex” de usar y tirar, que venimos en tiempos de bonanza a realizar el trabajo barato, flexible y totalmente precario para que sobrevivan vuestras empresas; pero que luego cuando ya no hacemos falta en tiempos de crisis, nuestra presencia es cuestionada ya que no somos ciudadanos y por lo tanto no tenemos nada que hacer aquí si no hay empleo. Incluso aunque tengamos la nacionalidad española, usted se toma el trabajo de recordar en un debate ante más de 9 millones de espectadores que somos “no nacidos en España”, es decir, que “antes” no éramos ciudadanos y ciudadanas.

Señora Sáenz de Santamaría: afortunadamente muchas de las personas “no nacidas en España” también tendremos la posibilidad de elegir presidente y no la elegiremos a usted ni a su partido, justamente porque creemos en la igualdad de derechos y oportunidades, sin importar el lugar de nacimiento. Por el contrario, creemos que nuestros lugares de nacimiento y nuestras trayectorias implican una diferencia, pero es una diferencia que consideramos una virtud enriquecedora para toda la sociedad, y que no tiene que implicar una desigualdad.

Por último, un mensaje sencillo para Pablo Iglesias: Pablito, al racismo, por más sutil que sea, no podemos dejarlo pasar. Y dicho sea de paso, agrego mensaje para todos los candidatos: contarles que hay más de 5 millones de personas que no pueden ejercer el derecho a voto aunque paguen sus impuestos; que la tasa de paro entre la población extranjera triplica a la de ciudadanos “autóctonos” y el índice de pobreza supera el 50%; que España cuenta con el sistema de extranjería más burócrata de todo Europa y con el acceso a la nacionalidad más restrictivo en tiempo y requisitos, y el más ridículo de Europa; que sólo un 5% de jóvenes universitarios es de origen extranjero; que se calcula que hay alrededor de 500.000 trabajadoras de hogar extranjeras trabajando en condiciones infrahumanas de explotación y que la mayoría son mujeres que no tienen derecho a vivir con sus hijos e hijas por culpa de vuestras leyes racistas; que hay gente que es detenida en la calle sólo por su color de piel; y que en las fronteras españolas de Ceuta y Melilla ha muerto muchísima gente inocente por disparos de balas de goma, por ahogamiento y por desangramiento a causa de las concertinas de las vallas. Creo que es vuestra responsabilidad hablar de inmigración. Nos vemos el #20D.

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3 thoughts on “Mensaje para Soraya: Esos “emigrantes no nacidos en España” también le pagaban su sueldo!

  • 10 diciembre, 2015 at 10:13 pm
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    Y falta recordar que vivimos del trabajo de esta gente no reconocida. Que sin el trabajo de esos inmigrantes no hubiera sido posible la construcción de la era de la burbuja inmobiliaria.

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  • 11 diciembre, 2015 at 3:14 pm
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    Comparto en un todo lo expuesto en el escrito. Es triste y penoso que la señora Soraya se haya expresado de tal manera sobre un tema tan sensible y grave. Y me molesta que el señor Pablo, el señor Sánchez y el señor Albert no hayan mostrado reacción alguna hacia esa barbaridad salida de los labios de la vicepresidenta del Gobierno.

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  • 16 diciembre, 2015 at 9:37 am
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    Como ciudadano español nacionalizado, aunque haya nacido fuera habré aportado tanto o más a este país como ingeniero, profesor y ciudadano honrado, que estos políticos sinvergüenzas.
    Que venga una política que toda su vida ha chupado del cargo, a decirnos que somos ciudadanos de segunda, es el mayor insulto que podía haber pronunciado. Ahora salen cuñas radiales que dicen:’ Gracias a Rajoy podemos entrar sin visa, los latinos con Rajoy’ qué pasa? cuando quieren votos entonces no distinguen de dónde vengan, si son de españoles de nacimiento o de adopción. Pues por lo pronto, ni mi voto ni los de la gente que conozco y tú que estas leyendo esto deberias pensar si quieres que te gobierne un partido de corruptos, incapaces y encima racistas, clasistas, xenófobos.

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