Confluència i migració: Un nou subjecte per representar un sol poble

Son tiempos líquidos y tiempos duros a la vez. Una tremenda contradicción. Pero desde Iniciativa tenemos un balance de gestión muy positivo, simplemente diciendo: hemos llegado hasta aquí y aquí estamos. Con errores y con aciertos. “Errores tácticos”, como decía Joan Herrera. Creemos que uno de esos errores fue no haber podido resolver del todo bien la crisis de representatividad que se manifestaba en el 15M. Y tampoco pudimos situarnos bien en el marco del llamado “procés”, algo que intuíamos como “una enganyfa de CDC” pero que resultaba muy difícil de desenmascarar y que despistaba el rumbo.

Y aciertos, muchos. Uno de ellos, el más importante es que supimos ver y supimos asumir una realidad: Iniciativa tenía un techo. Y para cambiar las cosas había que sumar y crecer. Sabíamos que sólo lo lograríamos con Unidad. Pero luego emergieron otros actores políticos y tuvimos que re-situarnos en el mapa político catalán y estatal. En el camino hemos aprendido. Las confluencias con Barcelona en Comú y Podemos nos enseñaron a tener aspiraciones y a GANAR. Y ahora estamos convencidas de que tenemos que Ganar para romper la hegemonía, porque es la forma de cambiar las cosas.

Y para ganar, tenemos un gran reto: construir el PSUC del SXXI, un instrumento que sirva para representar, para aglutinar más gente. Un proyecto colectivo con fuerza para ganar. Y aquí remarcamos algo fundamental: Representar. Al igual que el PSUC en su tiempo pudo representar a aquella migración de familias de clase trabajadora que vinieron del resto de España, fundamentalmente de Andalucía y Galicia; ahora el PSUC del SXXI tiene que SABER representar a las migraciones contemporáneas, a aquellas personas que hemos venido a buscarnos un futuro en Catalunya, expulsadas de nuestros países por el saqueo económico de la globalización, de países donde se aplicaron las mismas políticas perversas de austeridad que ahora se aplican en el sur de Europa. Y ahora también tenemos el deber de acoger y de representar a las personas que buscan refugio, huyendo de guerras y conflictos. Y por eso, para representar, para aglutinar y para incluir, decíamos desde el PSUC, que “som un sol poble”. Y lo seguiremos diciendo porque ahora es más necesario que nunca insistir en Catalunya en que som un sol poble, una misma clase trabajadora. Hay que insistir en que “Som un sol poble”, porque el problema es que siempre nos quieren dividir: entre españoles y catalanes, entre extranjeros y autóctonos, entre europeos comunitarios y extracomunitarios, entre musulmanes y no…  Nos quieren dividir con leyes de extranjería racistas, con atentados, con recortes, con reformas laborales, con políticas neoliberales que segregan y con las agresiones y la impunidad de la extrema derecha. Pero continuaremos presentando batalla. No dejaremos que nos dividan, tampoco por debates identitarios o por debates lingüísticos! Esta es la gran batalla: ser un sol poble, diverso y plural, pero UNO.

Esa es la batalla del día a día, que damos desde la sectorial de Migració i Ciutadania, de Iniciativa, transmitiendo la importancia del valor de la plena ciudadanía, el único camino que puede romper esas divisiones causadas por las fronteras nacionales, sociales y económicas. Nuestra sectorial nació precisamente en la anterior asamblea de Viladecans. Fue allí, en 2013, que pedimos nuestro reconocimiento como organización sectorial orgánica del partido. Y luego en la convención de Sabadell del año pasado enfatizamos la importancia de adoptar la plena ciudadanía como doctrina de igualdad de derechos, de reconocimiento y de representación, y hablábamos del “dret a decidir per a tothom”.

Hace un año, para las elecciones municipales, nos referimos a la importancia de abrir camino para materializar la plena ciudadanía, para hacerla real. Y para eso había que contar con candidaturas de personas migrantes, que puedan romper esa línea divisoria, esa dicotomía entre ciudadanos y extranjeros que se define por los derechos políticos. Hablábamos también de conquistar espacios de poder para los cuales nunca hemos sido llamados y de estar en las instituciones como una forma de interpelación al poder.  A ese mismo poder que permite que muera gente en el mar, el que no quiere acoger a personas refugiadas, a ese mismo poder que no nos permite a las personas migrantes ser ciudadanas y estar en las instituciones. Y es el mismo poder que saquea nuestros países y que monta guerras, y que sólo nos quiere para mano de obra barata.

Lo hemos plantedo en las municipales y en parte hemos avanzado. Un buen ejemplo de ello es la labor de nuestro compañero Wilder en Salt, sentado en el pleno de un municipio con un 40% de personas migradas – de las cuales la mayoría no puede votar- . [Ver Fatima, wilder y Romy]. Es el municipio con mayor diversidad de Catalunya y del estado español. En otros lugares no lo hemos logrado y aún queda mucho por hacer. Somos un millón y medio de personas extranjeras en Catalunya pero apenas estamos representadas y casi no se habla de nosotras. En Badalona, hemos podido echar al racista de Albiol, pero una regidora como Fatima Taleb recibe amenazas e insultos por ser musulmana y llevar velo. Es un ejemplo de que la plena ciudadanía, que es la misma lucha contra el racismo y el fascismo, todavía no es una etapa superada. [Ver Las Tres R de la Plena Ciudadanía]. Esta no es la Catalunya que queremos y no es la Europa que queremos. Seguiremos insistiendo y no vamos a parar hasta acabar con el racismo y con la desigualdad. Y ese es el trabajo que todavía tenemos por delante, AHORA en confluencia. Al mismo tiempo, la plena ciudadanía es parte del bagaje y de la riqueza de ICV. Un partido que lo defendió desde el minuto cero, cuando ningún otro partido lo decía y algunos se dedicaban al folklorismo, en ICV estábamos convencidos que ninguna persona era ilegal y que había que luchar por los derechos políticos. No nos olvidaremos nunca que el primer diputado que lo hizo, y el único, fue Joan Herrera.  Y con este bagaje tenemos ahora que construir el PSUC del SXXI para poder representar a más gente. Desde la sectorial de migración, estamos dispuestos a dar todo para lograrlo.

Intervención de Gheorghe Berchesan:

He venido de Rumanía con 14 años. Y como soy Rumano, al igual que el PSUC, pasé de ser ilegal, a ser legal. Luego pasé a ser incluso europeo, comunitario. Y ahora estoy tramitando la nacionalidad para poder ejercer mis derechos de ciudadanía, porque es vital que podamos representar a TODA la población que vive en Catalunya. No podemos seguir negando e invisibilizando la pluralidad de Catalunya. Es un deber reconocerla y representarla, a través de políticas de plena ciudadanía y también, de políticas de pertenencia. Porque yo seguiré siendo de Rumanía, pero pertenezco a la clase trabajadora de Catalunya. Una clase trabajadora con fuerte estratificación social. Y dentro de esta clase trabajadora, los trabajadores migrantes cobramos menos, sufrimos más precariedad y triplicamos la tasa de paro. Y los jóvenes de origen extranjero, a pesar de ser el 35% de la población de Catalunya, en la Universidades sólo somos un 2%. Algo grave está pasando y se llama desigualdad. Esto es lo que hay que cambiar. Y para cambiar esta realidad, necesitamos construir un nuevo sujeto político y ganar!

¿Y cómo adaptarse a un nuevo espacio sin perder el bagaje y el ADN político? ¿Cómo pertenecer sin dejar de ser, sin diluirse? ¿Cómo pasar de la invisibilidad al reconocimiento? Todo eso es lo que nos estamos planteando hoy en el paso hacia un nuevo sujeto político y todo eso es al mismo tiempo lo que aprendí como migrante. Es lo que venimos practicando las personas migradas, para quienes siempre los tiempos han sido líquidos y duros a la vez. Porque hemos venido de países de crisis en crisis, y porque hemos tenido que afrontar procesos migratorios donde aprendimos nuevos retos, flexibilidades y nuevas adaptaciones. Y en este sentido creo que tenemos mucha fortaleza y experiencia que aportar.

¿Cómo pasar de la invisibilidad al reconocimiento? Igual que lo hacemos las personas migrantes. Rompiendo techos y muros, y rompiendo fronteras a través del empoderamiento colectivo, y poniendo en valor nuestros referentes, nuestros cuadros y nuestros liderazgos. Para fortalecernos es necesario estrechar vínculos e incorporar otras visiones de mundo, como lo hizo el PSUC.

Y ahora, en el PSUC del SXXI necesitamos incorporar más visiones de mundo para representar a toda la clase trabajadora, porque debemos ser un sol poble, y debemos aspirar también a construir un proyecto aún más amplio, más allá de Catalunya, un proyecto representativo del sur de Europa. Las políticas de inclusión y de pertenencia no son simples consignas, discursos o enmiendas. Son parte de nuestro proyecto político y son parte de los tres pilares verde, rojo y violeta. Y serán parte del ADN del nuevo sujeto político. Impulsaremos políticas de pertenencia tanto para el país, como para un nuevo espacio político. No queremos ser ciudadanos de segunda, ni tampoco queremos que haya militantes de segunda. Y ahora seguiremos insistiendo en el marco de las confluencias. No estamos de paso. Al contrario, es el momento para incorporar estos valores, tanto el de la plena ciudadanía como las diversas visiones de mundo y experiencias de diferentes generaciones de migrantes. Un nuevo sujeto político tiene que contar con nosotros, con las personas migradas, con nuestro bagaje, con los valores de la diversidad y con la pluralidad de Catalunya, en su mismo ADN.

Para acabar me referiré al ataque facista en el Centro Social La Obrera, de Sabadell de esta misma madrugada. El Centro Social ha aparecido con vidrios rotos y pintadas neonazis, después de una concentración neonazi. Todo el repudio y todo el apoyo y solidaridad desde aquí a los compañeros de La Obrera. Y decirles a esos nazis que No pasarán!

Salut i bona assemblea!

 

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