Pesadilla con fin

De la saga Cuentos de criadas que no son cuentos, El Comején, 2020.

Corría el año 1991. Isabel tomó el autobús de las siete rumbo a Quito. Se sentó muy delicadamente cuidando que su falda no se ensuciara de polvo. Tenía una entrevista de trabajo y la madre de su vecina le había prestado su mejor falda. La empresaria española le hizo pocas preguntas y ella contestó con pocas palabras, tal como le habían dicho. “Vas a ganar el doble que aquí”, fue la frase que convenció a Isabel. 

Isabel es de Otavalo, una pequeña ciudad rodeada de volcanes a 110 kilómetros al norte de Quito. Proviene de una familia campesina, y acababa de dar a luz a su primera hija. 

–¿Y cuánto es el doble? – se animó a preguntar Isabel. 

La empresaria española le habló de 50.000 pesetas que eran el equivalente más o menos a 280 dólares. Isabel no pudo disimular. Le brillaron los ojos y su cabeza comenzó a hacer cálculos. 280 dólares. Una suma que no ganaba ni siquiera su tío. Isabel había dejado el colegio para contribuir a la economía familiar, que dependía fundamentalmente de productos agrícolas y de la venta de tejidos. continuar leyendo! https://elcomejen.com/2020/11/04/cuentos-de-criadas-que-no-son-cuentos-2/